¡PENA, NINGUNA!


Puede que esperemos la Navidad y no estemos de compras, ni con preparaciones de festejos ni llamadas para encajar las fechas. Puede que la Navidad nos encuentre en un hospital, en casa cuidando un enfermo o acostumbrándonos a la ausencia de un ser querido. Pero llegará la Navidad y será Navidad. Porque ¿es la Navidad organizar festejos, reunirnos por compromiso y hacer gastos? Es alegrarnos porque nace Aquel que nos da a conocer el significado del amor al hermano y el dolor.


La madre de una amiga ha padecido varios infartos cerebrales que la han ido dejando inmóvil y totalmente dependiente. Ella que era la incombustible y siempre estaba pendiente de todo. Los hermanos tuvieron que aceptar esta situación y se organizaron para cuidarla dando un paso que no era fácil. Ayudó el que la madre tuviera una gracia especial para no quejarse, mantener la serenidad y aceptar que la rehabilitación no tenía efecto y se quedaba inmóvil.



Los hijos se plantearon llevarla a una residencia pro ella había confesado que prefería estar en casa. Eligieron amarla como ella quería aunque suponía un esfuerzo. Hicieron turnos y la acompañaron también por la noche. Para la mañana contrataron a una persona.


En su propia familia respondieron y ayudaron a mi amiga. Lo que le ha facilitado poder atender a su madre. La familia está más unida. Aunque es difícil ver sufrir.



La madre se ha ido debilitando y es consciente de su situación. Les dijo un día: qué pena cuanto os hago sufrir. ¡Pena ninguna! Contestó la hija.



Cuando llegue la Navidad, para ellos tendrá todo el significado. Tendrán alegría porque no se encuentran sometidos al egoísmo. Y en ellos se podrá reflejar, como en un espejo, la imagen de Jesús que nació para entregarse por Amor.






14 comentarios:

Guerrera de la LUZ dijo...

Bellísima reflexión Fran, muchas gracias.

Jesús nace para entregarse por amor, nosotros no podemos ser menos.

Que todos seamos capaces de vencer nuestros egoísmos esta Navidad y de entregarnos a los demás.

Besos.

Felix Casanova Briceño dijo...

Fran...

Gracias por estas bellas palabras que nos invitan a la reflexión y al amor por nuestros semejantes, como bien nos dejo dicho el hijo de Dios. Gracias, de verdad. Es hermoso.

Un abrazo cordial.

Angelo dijo...

Quien vive la Navidad en el interior de su corazón, pase lo que pase no impedirá gozar de la alegría del Niño Jesús en su alma. Un beso y gracias por tu saludo en mis vacaciones

Alodia dijo...

Muy bonito... Y yo creo que ese bien hacia los demás debe extenderse a los 365 días del año. No ser un simple pretexto para las Navidades, en que todo el mundo es más bueno, etc. La persona tiene que tener ese compromiso cada día. Un beso grande.

MAJECARMU dijo...

Fran,es un gran tema el que nos muestras. Nosotros seguimos cuidando a mi padre,que está en silla de ruedas..Es cierto que la familia se mantiene unida y crece espiritualmente.

Amiga os dejo por un tiempo indeterminado,la familia me requiere y el tiempo es limitado.He compartido mucho y ha sido enriquecedor.Por tanto sé que volveré,porque no quiero perderos.

Te deseo una buena Navidad en compañía de tu familia y un año nuevo lleno de salud y alegría.

Mi agradecimiento y mi abrazo grande,grande.

HASTA PRONTO,AMIGA..!
M.Jesús

eligelavida dijo...

Hola Fran, preciosa entrada. Ojalá todos reflexionemos un poco de cara a estas fiestas y obtengamos propósitos concretos para todo el año. Un abrazo.

apm dijo...

Fran, bellísimas tus palabras, bellísimas y ciertas... parece que la Navidad efectivamente se nos va en comprar, comprar y comprar, nos perdemos en ese mercantilismo compulsivo, que al final y a la postre no es más que forma en todo caso, forma sin fondo, y, olvidamos lo realmente importante: el fondo, el amor con todos sus matices (ternura, ilusión, compasión, compartir, solidaridad, alegría...). Yo me acuerdo que cuando era pequeña la Navidad era bien diferente, por lo pronto no se compraban tantas cosas, y los Reyes no traían tantos regalos, y los poquitos que traían no eran ni tan caros ni mucho menos informatizados, eran juguetes para compartir jugando con tus hermanos o con los demás niños de tu calle... tampoco se compraban tantísimos adornos de luces para las casas, mi madre montaba un belen de figuritas de barro, sencillo pero precioso, en el aparador del salón, al que previamente vaciaba de fotos, y nosotros -los hermanos- poníamos en la mesita pequeña de al lado, un belen de plástico en donde convivian figuritas de todos los tamaños y texturas. El belen se montaba el día de la Inmaculada pero el niño Jesús no se ponía hasta el día de Nochebuena, cuando nació... yo recuerdo emocionante ese momento en que mi madre lo sacaba de su cajita y se lo ponía a la Virgen en la cuna... pura magia, créeme.
Ahora todo está cambiado, atropellado, acelerado, imbuido por las pelis americanas y el adorneo de luces y neones y las compras de regalos y regalos y más regalos que colocar a los pies del árbol de Navidad... me gustaban más las navidades de mi niñez, a lo mejor menos llamativas de formas pero mucho mas hermosas, intensas y auténticas de fondo.
El ejemplo de tu amiga, de su madre y de su familia, toda una lección.

Un besote, de los gordos

Estrella Altair dijo...

Que.. puedo decir que no suene simple, ante una aportación como esta....

.. puedo decirte que la comparto...
... que hay que levantar la rodilla... y seguir.. y además seguir con buena cara...

... y que que suerte tuvo esa madre y esos hijos,de compartir los principios de la vida y los finales tambien.

... y es así como se debe educar a nuestras generaciones... y a nosotros mismos... y no olvidarlo..

..y seguir adelante... y poner buena cara pues en el fondo el camino... te dá algo que no puede borrar nunca del corazón que es amor, del verdadero, del autentico.

Un abrazo Fran.. me encanto.

Maria dijo...

¡Pena, ninguna!
Esta es la forma mejor de vivir la Navidad. Jesús es lo que nos enseñó con su vida y palabras. El dar la vida por el otro, el amor manifestado en los pequeños detalles o en los sacrificios de mayor calado.
Dios quisiera que todos los cristianos comprendiésemos que es el mejor modo de celebrar la Natividad del Señor.

hna josefina dijo...

Me encantó la entrada.
¡Gracias! Un abrazo.

misideascotidianas dijo...

La verdad es que a veces confundimos pena con dolor.
La pena busca compasión y uno se siente un poco víctima.
El dolor se ancla en el amor y entonces, misteriosamente, llena el alma.
Eres una artista Fran.
Por si no tengo ocasión mejor:Feliz y Santa Navidad, que me acuerdo de ti:)
Luisa

Alegría dijo...

Una gran enseñanza y un gran ejemplo, de personas anónimas, que casi nadie ve... Son ésos, las huellas que valen la pena observar, parándose a reflexionar, para no dejarnos contagiar...

Te mando un beso.

misideascotidianas dijo...

Aquí Fran, dejé un comentario, que se ha perdido. Bueno, no importa. He visto tu lista de libros y tomo buena nota, pero sobre todo, venía a desearte una Feliz y Santa Navidad.
Te tendré presente estos dias.
Un besazo
Luisa

Kike dijo...

KIKE

Bien dicho. La Navidad tiene mucho de alegría, de reunión familiar, de fiesta y de ilusión infantil; pero eso no debe hacernos perder de vista que lo esencial es la Encarnación del Hijo de Dios. Por eso, como dices, donde sea puede haber Navidad. Y si no olvidamos que María y José sintieron la zozobra, la desesperanza, el dolor y la indiferencia en esa misma noche santa, entenderemos mejor que las experiencias que pasa tu amiga también son Navidad.

Feliz y santa Navidad.

http://fueradebromas.blogspot.com/