MISTERIO DE AMOR


Me acerco a ti Jesús esta Semana Santa con desasosiego ante tu Pasión. Desde la última fila no alcanzo a ver.  Quisiera evitar tu dolor.  Quisiera devolverte tu amor.


Rechazamos el dolor y más cuando se trata del dolor que infringe la humanidad al Cordero de Dios. Quedamos perplejos ante este sacrificio de todo un Dios que se deja clavar en el madero.


Es la mayor lección recibida del Maestro que se entrega a sí mismo por todos nosotros.


En el huerto de Getsemaní Jesús dice “No se haga mi voluntad sino la tuya”. No es resignación, es adhesión al plan de Dios. Señor mí, dime como abrir mi corazón para ser habitado por ti.


Jesús que vienes a compartir nuestro sufrimiento,  que por amor aceptas dejarte flagelar, no permitas que deje pasar las pruebas en mi vida sin que entienda que son ocasión  de amarte. Dame fuerza para amar sin renunciar al sufrimiento que pueda conllevar.


Jesús coronado de espinas, te escupen y difaman, pero tras el aparente fracaso encontramos nuestra fortaleza, la lección de humildad del mismo Dios. La humillación es el camino que conduce a la humildad. Ante los fracasos que amenazan mi tranquilidad dame Jesús humildad para aceptarlos sin que prevalezca el amor propio y la soberbia que me impiden acercarme a ti con confianza.


Sigo tus pasos viéndote cargar con el peso de nuestros pecados, la cruz que los hombres ponen en tus hombros.  Un sacrificio lleno de contenido en el que debemos ver la medida del Amor, el deber de darlo todo por los otros. Te pido, Jesús, ser capaz de imitarte en tu forma de amar y de levantarte después de cada caída.


Y me postro ante ti clavado en la cruz. Quedamos deslumbrados y nuestro entendimiento humano no lo comprende. Creemos que debemos huir de la cruz sin saber que es la que nos eleva al Reino de Dios. Ayúdame, Dios mío, a llevar mi cruz, a saber amar con verdadera donación para acercarme al Reino de la Luz, ese reino tuyo que tanto buscamos y que solo por la cruz encontramos.


Tú te hiciste uno con nosotros hasta sentirte abandonado por tu Padre en la cruz. Quiero recordar siempre que después de la oscuridad puede haber luz.


Tú, has muerto por todos nosotros. Enséñame a callar mi yo para hacerme uno con el prójimo, a morir a mí mismo.


Solo con tu ayuda me será posible poder descubrir cada día cómo llevar a mi vida este misterio de Amor.   




 

8 comentarios:

Caminar dijo...

Gracias por la reflexión.
Que sigas pasando una santa semana.
Un saludo en Cristo

Mari-Pi-R dijo...

Unas buenas reflexiones de las que casi las tenemos olvidadas, que tu semana santa esté llena de amor.
Un abrazo

CHARO dijo...

Me uno a esta sentida oración ante Cristo clavado en la cruz.Besotes

quedateenminube dijo...

Hola! Me acabo de hacerme seguidora de tu blog porque lo que he visto me ha gustado y he visto que los temas que sueles tratar son de mi agrado. También me uno a esta oración por tdo lo que hizo Nuestro Señor por todos nosotros. Un saludo!

Militos dijo...


Querida Fran, nunca entenderemos las pruebas de nuestra vida y sólo saber a Cristo en la Cruz nos mueve a aceptarlas y hasta amarlas porque nos acercan más a Él, pero cómo cuestan algunas veces.

Gracias, amiga, por esta entrada tan intensa.
Besos

Capuchino de Silos dijo...

Querida Fran, después de este silencio de Cuaresma y Semana Santa, vuelvo para desearte todo tipo de felicidad espiritual en esta Pascua de Resurreción. Que ella te traiga todo lo que tu alma necesita.

Un fuerte abrazo.

El imparcialista dijo...

Hola, a mi me encanta como pone en práctica eso de que hay que amar a todos, incluyendo a los que nos odian; muchos en su lugar, habríamos acumulado odio, y al final eso nos hace ser como aquellos que nos desagradan. Aunque no coincido con que la humildad sea dejarse pisotear, ni tampoco con que hay que buscar el dolor, más bien pienso que debemos saber afrontar el sufrimiento que nos podemos encontrar, reconociendo humildemente nuestras limitaciones y qué podemos hacer por superarlo.
Un saludo!!

Fran dijo...

Gracias Imparcialista, yo tampoco creo que haya que buscar el dolor, tienes razón. Jesús murió no por buscarlo sino porque los que le odiaban y necesitaban deshacerse de Él le hicieron un juicio contra norma y totalmente injusto en el que no hubo posible defensa. Anunciar la buena nueva, el Reino de Dios y el nuevo mandamiento de el amor al hermano presentándose como el Salvador le valió la cruz pero no por eso dejó de hacer la voluntad del Padre.