Malikian es un violinista de origen armenio con un estilo muy propio, brillante y muy expresivo. Reside desde hace bastante tiempo en Madrid, donde es el concertino de la Orquesta Sinfónica y donde ha cosechado sus mayores éxitos.
Vivió su infancia en el Líbano y se inició en el violín con siete años gracias a su padre.
Con el estallido de la guerra acabó ensayando en los refugios antiaéreos de Beirut. Dio su primer concierto de violín a los 12 años, en Beirut. Recuerda, con mucho cariño, que fue un acontecimiento que lo hizo famoso, no por ser ya un gran violinista, sino por ser casi el único de la ciudad.
A los 14 años, sin embargo, tuvo su golpe de suerte. Un director de orquesta alemán, de viaje por Beirut, le escuchó y quedó maravillado. Pronto consiguió para él una beca del Gobierno alemán para estudiar en la Hohschule für Musik und Theater de Hannover. Y así, con sólo 15 años, Ara Malikian abandonó su país. Era el alumno más joven jamás admitido por la prestigiosa escuela alemana.
Se trasladó más tarde a Londres donde siguió preparándose. Sus estudios eran clásicos, pero ya desde muy joven Malikian se interesó por las músicas populares. Oriente Medio, el flamenco y el jazz han sido siempre un referente para él.
En 1987 gana el premio “Felix Mendelssohn”, pero es premio Pablo Sarasate, que ganó en Bilbao en 1995, el que él considera determinante en su carrera porque tres años antes había tomado una decisión fundamental, dejar de estudiar con profesores: “Me di cuenta de que no podían ayudarme. Tenía que aprender de las equivocaciones”. El premio fue una confirmación de que la elección había sido acertada.
Una inagotable inquietud musical y humana han llevado a Ara Malikian a profundizar en sus propias raíces armenias y asimilar la música de otras culturas del Medio Oriente (árabe y judía), Centro Europa (gitana y kletzmer), Argentina (tango) y España (flamenco), todo ello dentro de un lenguaje muy personal.
Destaco esta respuesta en una entrevista que se puede leer en la web: “Hoy día pienso que no tengo secuelas de la guerra, no tengo secuelas en mi carácter que yo sepa, seguramente un terapeuta encontrará miles. Yo he aprendido de la guerra saber disfrutar de lo que es importante en la vida que es estar aquí, disfrutar de cada segundo. Cuando me mudé del Líbano a Europa no entendía por qué la gente andaba siempre deprimida, uno se deprime por cualquier tontería mientras en Líbano mientras uno está vivo está feliz. Eso me costó entenderlo, estar preocupado por pequeñas cosas en vez de estar agradecido por pequeñas cosas.”

Gracias a mi hermana, que es fiel seguidora de Malikian, este lunes pude escucharle muy de cerca en el Café Central. Interpretaba sobre todo los temas compuestos por el guitarrista que le acompañaba, Fernando Egozcue. En este caso se trata de música de estilo jazz con diferentes tendencias y este tipo de locales más pequeños son más adecuados para crear un clima en el que el artista se siente muy acogido y lo da todo. Prefiero haberle escuchado en un café con este tipo de música pero también tiene espectáculos dedicados a niños, otro donde recorre músicas de diferentes orígenes y estilos, desde música de la India a composiciones de Sarasate o espectáculos como el que tiene ahora en el Teatro Calderón en el que predomina el humor junto al grupo Yllana. El denominador común es su capacidad de comunicar con el público mostrándose natural y divertido con bastante sentido del humor.
Parece obvio que yo también me he hecho seguidora de Ara Malikian ¡Os lo recomiendo!
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