La Sábana Santa no siendo un dogma de fe es un documento que nos ayuda porque confirma una verdad de fe, la resurrección de Jesucristo, que da sentido a la Redención y a la vida futura que se nos ha prometido.
1.- En 1898 un Fotógrafo turinés toma fotos y los negativos resultan ser un positivo: el mundo contempla por 1ª vez el auténtico rostro de Jesús. ¿Había fotógrafos en los siglos XIII ó XIV?
2.- 1969-1973 Primeras investigaciones: En los hilos de lino no hay pinturas, tintes ni pigmentos. Nadie se explica la formación de la imagen.
Al microscopio se descubre la presencia de fibras de algodón: En Europa no se tejió el algodón hasta finales del siglo XV. La sábana además fue tejida a mano y con un textura denominada espina de pescado, una modalidad que llegaría al viejo continente en ese mismo siglo XV.
En definitiva, el lienzo es idéntico a los confeccionados en el Medio Oriente en el siglo primero.
¿Cómo se las iba a ingeniar un falsificador del siglo XIII ó XIV para introducir en la urdimbre unas fibras de algodón todavía desconocidas en Europa?
3.- También médicos y antropólogos examinan la figura: medidas casi perfectas de 81 cm de altura con un peso calculado para el cerebro de 1492 gr cuando el promedio para el hombre está entre 1300 y 1400.
4.- Cuando los científicos tratan de imitar la imagen de la sábana y utilizan toda clase de procedimientos los resultados son decepcionantes, es imposible reproducir imágenes de ese tipo.
¿Cómo se las ingenió un supuesto falsificador para plasmar una figura tan precisa?
5.- En 1973 un criminalista toma muestras del polvo adherido que analiza al microscopio electrónico: entre los hilos aparecen ejemplares de polen de plantas típicamente palestinas y pólenes de la flora que crecía en El Negev y en los estratos sedimentarios del lago de Genezaret hace 2000 años, plantas hoy extinguidas cuyos pólenes fueron arrastrados por el viento hasta la ciudad de Jerusalén y quedaron prisioneros entre los hilos de La Sindone. También se encontraron pólenes precisamente de las diferentes regiones por donde la Sabana había peregrinado a través de los siglos.
Esto es más que suficiente para callar a los que negaban la autenticidad de La Sindone.
6.- No hay un solo indicio de putrefacción
7.- En 1978 los científicos de la NASA investigan la sábana quedando impresionados por los resultado: En la imagen se observan manchas de sangre del grupo AB muy común entre los judíos; se demostró la presencia de sangre venosa y arterial. ¿Qué falsificador tendría capacidad para aislar el grupo AB y diferenciar sangre venosa o arterial?
8.- Cada hilo lo integran unas 200 fibras pero solo unas tres más superficiales habían sufrido un proceso de oxidación en centésimas de segundo que les dio un color amarillento, lo que apreciamos a la vista es un cambio de tonalidad que produce la imagen. Por la penetración en la sábana podemos medir la fracción de segundo que duró la radiación.
9.- En la imagen cada punto tiene una intensidad distinta que depende de la distancia del punto del lienzo hasta el cuerpo. Trasladados a las computadoras da lugar a una imagen tridimensional. Solo así los capitanes de las Fuerzas Armadas Jackson y Jumper descubrieron una imagen que no era plana, Todos los puntos de la cara por ejemplo estaban en la sábana a su correspondiente intensidad dando una idea tridimensional.
Intentando reproducir este efecto incluso con voluntarios envueltos en sábanas no lo consiguieron.
Dedujeron que para que se produjera la imagen el cadáver tuvo que permanecer inmóvil e ingrávido porque en el lado de la espalda pasa lo mismo, no se encontraba contra una superficie que pegara la sábana al cuerpo.
10.- También fueron Jackson y Jumper quienes descubrieron la imagen de dos monedas sobre los ojos. Esa era la costumbre judía en los enterramientos próximos al sábado: los párpados del difunto eran cerrados y sobre ellos se depositaban sendas monedas. Las letras que se leen en una de ellas “UCAI” eran idénticas a las monedas de bronce llamadas leptones acuñadas por Poncio en la provincia romana de La Judea entre los años 29 al 32.
UCAI es parte de la leyenda “Tiberiu caisaris” que dice en latín “De Tiberio Cesar” el emperador que gobernaba en el año 30 fecha de la muerte de Jesús.






























